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AUTISMO

INTRODUCCIÓN

El Autismo es un trastorno que se caracteriza por una perturbación grave y generalizada de importantes áreas del desarrollo mental, visibles desde la infancia.

Aunque está claro que el Autismo es consecuencia de un mal funcionamiento del Sistema Nervioso Central, su etiología (causa) específica no es tan obvia y en la actualidad se conoce una larga lista de factores ambientales, genéticos y patológicos asociados con este trastorno.

Por lo anterior, y pese a que el diagnóstico del Autismo es estrictamente clínico, es importante realizar diferentes exámenes médicos y pruebas de laboratorio para descartar enfermedades orgánicas causantes de la sintomatología autista.

Aunque sus manifestaciones varían con la edad y las condiciones particulares en las cuales vive cada individuo, el trastorno autista se caracteriza por la presencia de:

  1. Alteraciones en la interacción social
  2. Alteraciones en la comunicación
  3. Patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidas, repetitivas y estereotipadas

 

INTERACCIÓN SOCIAL

Desde los primeros meses de vida, se aprecia en el bebé autista anormalidades en los comportamientos para relacionarse y comunicarse con los demás. Estas anomalías son apreciables cuando:

  • El niño no extiende los brazos cuando alguien se dirige hacia él para cargarlo
  • El niño no mira al rostro de quien se le aproxima
  • Al cargarlo, el niño no adapta su cuerpo al de la persona que lo carga
  • Permanece callado y quieto la mayor parte del tiempo
  • No reacciona al llamarlo por su nombre

En términos generales, las expresiones faciales, posturas y gestos corporales del autista son atípicas (extrañas), y desde muy pequeños, sus padres y cuidadores suelen tener la sensación de que algo no anda bien con el niño. 

Los autistas carecen de habilidades para reconocer pautas, gestos y estados de ánimo en las demás personas, de modo que actúan socialmente de manera inapropiada, con indiferencia y "frialdad" ante las necesidades de los demás; esto hace que se les dificulte notablemente establecer relaciones y amistades duraderas.

Con frecuencia se observa que son indiferentes a las emociones de los demás y parece que utilizaran a las personas como objetos para satisfacer sus necesidades y deseos. Pueden prescindir de otros niños, incluyendo sus hermanos, e ignoran por completo las necesidades de los demás.

A lo largo del desarrollo el niño puede volverse más dispuesto a participar, aunque pasivamente, en la interacción social. Sin embargo, incluso en tales circunstancias, el niño tiende a tratar a otras personas de modo anormal porque no comprende las convenciones de la interacción social.

Puede estar ausente la búsqueda espontánea de disfrutes, intereses u objetivos compartidos con otras personas, lo cual denota su incapacidad para servirse de la atención conjunta.

La Atención Conjunta se refiere a un comportamiento espontáneo, típico en lactantes y preescolares, por medio de la cual se trata de mostrar interés, miedo y otras emociones hacia un objeto, mirando intencionalmente al objeto y a la persona destinataria del mensaje; este gesto indica que la atención y comprensión de la otra persona es importante y deseable.

En términos generales, en los autistas se presenta falta de reciprocidad social o emocional, por lo que no participan activamente en juegos sociales simples, y prefieren actividades solitarias o implicando a otros en actividades sólo como herramientas o accesorios.

 

COMUNICACIÓN

Es muy notable y persistente la alteración de la comunicación. Afecta tanto las habilidades verbales como las no verbales, y puede producirse un retraso en el desarrollo del lenguaje hablado e incluso su ausencia total.

Se ha encontrado que sólo la mitad de los niños con autismo logran desarrollar el lenguaje de manera funcional, aunque persisten muchas irregularidades en el volumen, la entonación, la velocidad, el ritmo o la acentuación, tales como usar un tono de voz monótono o agudo, emitir sonidos como de robot y poner acento interrogativo al final de frases. Cuando logran desarrollar el lenguaje, no tienen la habilidad para iniciar o sostener una conversación con otros.

Suelen hacer un uso estereotipado y repetitivo del lenguaje: Repetición de palabras, frases rimas y lemas comerciales sin comprender su significado. Las personas con autismo pueden memorizar y reproducir de manera perfecta un anuncio o un programa de televisión, e imitar de manera muy cercana a los personajes, pero carecen de la comprensión de su significado.

Presentan grandes dificultades para la comprensión del lenguaje, de modo que son incapaces de comprender algunas preguntas, instrucciones, bromas simples o indirectas. También se observa el uso de lenguaje metafórico, que sólo puede ser comprendido por quienes están familiarizados con él.

El interés por los juguetes y la capacidad para jugar tarda mucho en aparecer o nunca lo hace. Si esta capacidad está presente, la forma de jugar es anormal, repetitiva y monótona, a diferencia de juego espontáneo, imaginativo y variado del niño normal. Utiliza los juguetes de manera inapropiada.

El juego imaginativo suele estar ausente o notablemente alterado. Estas personas tienden a no implicarse en las rutinas o juegos imitativos simples propios de la infancia y lo hacen sólo fuera de contexto o de una manera mecánica. Jugar el escondite, simular la preparación de alimentos, el juego en equipos y cualquier actividad que requiera la comprensión de normas  sociales complejas sobrepasan las capacidades del autista.

 

COMPORTAMIENTOS, ACTIVIDADES E INTERESES

Se presume que las alteraciones en estas áreas son el resultado de una deficiencia cognitiva que combina una extraordinaria capacidad para percibir los detalles, con una incapacidad para la abstracción y formación de conceptos.

En los autistas se aprecia una preocupación exagerada por uno o más intereses, que son anormales por su intensidad o por su objetivo: Pueden alinear una y otra vez los juguetes de la misma forma, imitar repetidamente un comportamiento, recopilar datos sobre meteorología o estadísticas de fútbol.

Presentan rutinas o rituales específicos que son aparentemente inflexibles y no funcionales, por ejemplo, seguir exactamente la misma ruta para ir a casa o al colegio y dar determinado número de vueltas a una silla antes de sentarse. Se preocupan de manera insistente por la uniformidad de las cosas y tienen enormes dificultades para adaptarse a los cambios; los cambios mínimos en el ambiente, como cambiar de lugar un mueble, pueden desencadenar una rabieta o pataleta.

Se aprecia con frecuencia movimientos repetitivos de las manos o del cuerpo, como aletear las manos o golpear repetidamente la mesa con un dedo. También son frecuentes los balanceos del cuerpo, inclinarse, mecerse, y las alteraciones posturales como andar en puntillas o adoptar posturas extrañas con el cuerpo o las manos.

En los autistas se observa una preocupación persistente por ciertos objetos como botones, pedazos de tela, una parte del cuerpo o una cuerda. También, suelen fascinarse con el movimiento, como el de una moneda, un ventilador, una rueda o abrir y cerrar puertas. Suelen tener especial interés por las características elementales de los objetos como su olor, sabor y textura, por lo que con frecuencia huelen, saborean objetos no comestibles, tocan con la mano telas, juegan de manera obsesiva con el agua, manipulan los interruptores eléctricos de manera reiterada y disfrutan de ruidos molestos para otras personas como golpear las ollas.

 

OTRAS CARACTERÍSTICAS

 

  • Muchos de los afectados con este trastorno presentan comportamientos auto lesivo como golpearse la cabeza contra los muros, darse palmadas en la cara o retirarse las costras de sus heridas.
  • En la mayor parte de los casos (75% aproximadamente) existe un diagnóstico asociado de retraso mental. En términos generales, las habilidades cognoscitivas suele ser irregulares.
  • En los sujetos de más edad cabe observar un excelente rendimiento en tareas que implican memoria a largo plazo, por ejemplo, horarios de trenes, fechas históricas, fórmulas químicas o recuerdo exacto de canciones escuchadas años antes.
  • Las personas con trastorno autista presentan con frecuencia una amplia gama de problemas de comportamiento, entre los que se incluyen hiperactividad, atención reducida, impulsividad, agresividad y pataletas frecuentes.
  • Pueden presentarse alteraciones del humor o la afectividad (reír o llorar sin motivo aparente); resulta interesante observar la ausencia de miedo a peligros reales, en contraste con temor excesivo a objetos no dañinos.
  • También se observa respuestas extravagantes a los estímulos sensoriales: Elevado umbral para el dolor, hipersensibilidad ante los sonidos en los contactos físicos, reacciones exageradas ante la luz o los colores.
  • Pueden estar presentes irregularidades en la ingestión alimentaria (dieta limitada a muy pocos alimentos, pica) o en el sueño (despertar recurrente o balanceo nocturno).

 

BIBLIOGRAFÍA

  • American Psychiatric Association W. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders: DSM-IV. 1 ed. Washington D.C.: Masson, S.A., 1994.
  • A.C. Rodríguez Barrionuevo, M.A. Rodríguez Vives. Diagnóstico clínico del autismo. REV NEUROL 2002; 34 (Supl 1): S72-S77.
  • J.A. Holguín. El autismo de etiología desconocida. REV NEUROL 2003; 37 (3): 259-266.
  • J. Cabanyes-Truffino, D. García-Villamisar. Identificación y diagnóstico precoz de los trastornos del espectro autista. REV NEUROL 2004; 39 (1): 81-90.

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