Distorsiones Cognitivas
(Errores en el Procesamiento de la Información)
La mente humana es, entre otras cosas, una gran procesadora de información. A lo largo del día las personas recibimos constantemente información externa a través de nuestros sentidos (tacto, audición, visión, olfato y gusto) y nuestra mente la procesa para darle sentido. Por ello, una rosa no es simplemente una rosa... para algunos representa romance, para otros pasión y para algunos más un ingrato recuerdo. Incluso, para un mismo individuo una rosa puede significar cosas diferentes, dependiendo del día, las circunstancias particulares o su estado de ánimo.
La vida no tiene un significado per se, de antemano... Nosotros le asignamos significado a los acontecimientos.
Pero no sólo damos sentido a los acontecimientos externos, también evaluamos e interpretamos información proveniente de nuestro interior, de nuestro propio cuerpo: Cuando sentimos un dolor abdominal moderado podemos pensar que se trata de un cólico, un gas pasajero, una simple irritación, una hemorragia o un cáncer (en el más extremo de los casos).
Además, ¡también podemos pensar sobre nuestros propios pensamientos, comportamientos y emociones! Esta extraordinaria capacidad se denomina metacognición, y nos permite evaluarnos y "juzgarnos" a nosotros mismos y a nuestros pensamientos. Por ejemplo, luego de pensar que un malestar abdominal significa un cáncer gástrico alguien puede decirse a sí mismo: "¡Qué exagerado soy, ¿Cómo se me ocurre algo tan catastrófico?!".
Ahora bien, para entender por qué los acontecimientos no significan lo mismo para todos, es importante recordar que los seres humanos no somos máquinas computarizadas perfectas, que procesan de manera impecable la información que reciben, ya sea del exterior o del interior.
La crianza, la educación, factores genéticos, el medio sociocultural, experiencias previas y traumas, entre muchos más factores, forjan la personalidad o forma de ser de cada individuo, a partir de las cual las personas interpretan y dan sentido a los acontecimientos y pensamientos. Como se dice comúnmente, "Todo depende del lente con que se mire". De manera similar lo expresó el filósofo Epícteto, hace más de 2000 años:
"Los hombre no se perturban por causa de las cosas, sino por la interpretación que de ellas hacen"
Así las cosas, todas las personas filtran y sesgan la información que llega a sus mentes con el fin de "acomodarla" a su forma de comprender el mundo. Esto no es raro, anormal o negativo, sino que constituye una de las estrategias básicas que utiliza nuestra psique para asimilar los acontecimientos, y no verse obligada a cada instante a cambiar para adaptarse a cada evento.
Es más fácil y requiere menos esfuerzo ajustar los acontecimientos a nuestra mente, que acomodar nuestra mente a los acontecimientos.
Sin embargo, en algunos casos estas estrategias para relacionarse con el mundo y evaluar la información son empleadas de manera excesiva o rígida, y solemos denominarlas Distorsiones Cognitivas, pues predisponen y están directamente involucradas con el desarrollo y mantenimiento de problemas psicológicos y diversas psicopatologías.
A continuación se presenta una lista de las Distorsiones Cognitivas más comunes en el ámbito clínico. Recuerde que el empleo de algunas de estas pautas no significa automáticamente una patología, sino que su uso Excesivo (en todas o casi todas las situaciones) y Rígido (No admite cuestionamientos) se asocian con diversas afecciones emocionales:
• Abstracción: La Abstracción se refiere al hecho de seleccionar y extraer un detalle de una situación, y centrar en él toda la atención; al hacer esto, se ignora el resto de los elementos que conforman la situación en su totalidad, por lo que se suele juzgar las situaciones y las personas con base en pocos o un único elemento, principalmente de carácter negativo.
Es muy común en las personas deprimidas, quienes con frecuencia resaltan las características negativas de sí mismas, de sus actuaciones y las situaciones por las que atraviesan, ignorando reiteradamente los aspectos positivos.
• Generalización: Se refiere al proceso de elaborar una regla universal que se aplica a todas las situaciones, a partir de uno o varios hechos aislados. Al generalizar excesivamente, una persona tiende a pensar que obtendrá siempre el mismo resultado en todas las situaciones, estén o no relacionadas entre sí.
La persona que sobre generaliza considera que su futuro está marcado como consecuencia de las experiencias previas y que las cosas no podrán ser de otra manera por más que se esfuerce. Frases como "Me quedaré solo", Nadie me quiere", "Siempre me irá mal" y "Las cosas siempre serán así", reflejan claramente esta distorsión.
Otro claro ejemplo de esta distorsión lo vemos en el racismo, donde se piensa que todos los miembros de determinada raza sólo pueden comportarse de determinada manera o tienen las mismas características negativas.
• Polarización: La polarización describe la tendencia a clasificar las experiencias exclusivamente en dos categorías opuestas: Bueno o Malo, Bonito o Feo, Feliz o Deprimido, Santo o Pecador, Impecable o Sucio, etc.
El problema surge de la incapacidad de ver puntos intermedios entre estas dos categorías extremas, de modo que la vida de quien juzga el mundo de esta manera es de color Blanco o Negro, sin admitir diferentes tonalidades de gris.
• Catastrofismo: En pocas palabras, esperar siempre lo peor. En lugar de evaluar objetivamente las probabilidades de que el resultado sea bueno o malo, el Catastrofismo nos lleva a considerar siempre una consecuencia negativa de gran magnitud, incluso desproporcionada con la situación que se está considerando.
Este error es típico, aunque no exclusivo, del hipocondriaco, quien suele adelantar consecuencias negativas graves a partir de mínimas o comunes alteraciones en su salud física.
• Personalización: Es la tendencia a considerar que los acontecimientos están indiscutiblemente relacionados con uno. Quien personaliza excesivamente concluye con frecuencia que las palabras y comportamientos de las demás personas están relacionadas con él, aunque no tenga ninguna evidencia de ello.
Aquel individuo que personaliza con frecuencia genera y mantiene resentimientos con otras personas al atribuirles intenciones malévolas.
• Lectura del Pensamiento: Muy asociada con el anterior, la distorsión cognitiva conocida como lectura del pensamiento se refiere a la creencia de saber exactamente y de manera inequívoca, cuáles son las razones que motivan a las personas a hablar y actuar de determinada manera.
Estas personas creen saber perfectamente las motivaciones del comportamiento de los demás, como si tuvieran "poderes" para penetrar en la mente de otros.
• Razonamiento Emocional: Tomar las emociones como prueba de realidad, es la base de esta distorsión. Proceder de esta forma lleva a considerar que lo que sentimos en nuestro interior es una prueba irrefutable de los acontecimientos externos.
Todas las personas experimentan ocasionalmente "presentimientos", pero algunas tienden a olvidar reiterada y selectivamente las veces que se equivocaron en su predicción, por lo que continúan dando gran valor a sus "pálpitos".
• Culpabilización: También conocida como Irresponsabilidad Emocional, este sesgo describe la tendencia casi invariable de culpar a los demás por las dificultades y desgracias que experimentamos, aún sin evidencia en este sentido. Estas personas no asumen la responsabilidad por sus emociones y comportamientos, y en su lugar descargan en otros su frustración y enojo.